¡Viva la libertad, carajo!, pero la de Osvaldo Bayer

Heraldo 21Hace 5 meses297 min

Osvaldo Bayer —anarquista por esencia— nacido en la hermosa Argentina, fue un periodista e intelectual íntegro, escritor comprometido con las luchas sociales, la memoria histórica y la justicia. Sus escritos estuvieron marcados por una rigurosa investigación y un fuerte sentido ético, lo que lo convirtió en una de las figuras más emblemáticas del pensamiento crítico en Argentina.

Entre sus escritos más influyentes se encuentra la “Patagonia rebelde”, una obra fundamental que documenta las huelgas obreras de 1921 en la Patagonia y la brutal represión a los trabajadores a manos del ejército argentino. Por esto y muchas otras razones, Bayer es considerado un referente de la lucha por los derechos humanos y la verdad histórica en América Latina.

Dentro de su legado, una de sus expresiones más recordadas es el grito “Viva la libertad carajo”, un postulado que explica su pensamiento y su accionar en mayúsculas. Para Bayer, la libertad no era solamente un concepto abstracto ni un culto al individualismo extremo, sino más bien un ideal profundamente vinculado con la justicia social, la equidad y los derechos de los más vulnerables en la sociedad. Su libertad se extendía a entender la libertad de los obreros explotados de los pueblos originarios sometidos, de los perseguidos por el poder; no era una libertad mercantilizada, ni una bandera vacía, sino un compromiso con la emancipación real de los pueblos.

El uso de la frase por parte de Javier Milei, ¿apropiación o tergiversación?

En los últimos tiempos, la frase ha sido apropiada por el presidente argentino Javier Milei, que la utiliza como parte de su discurso ultraliberal; sin embargo, el significado que Milei le otorga a la libertad dista mucho del que defendió Osvaldo Bayer. Mientras que Bayer luchó contra las injusticias estructurales y defendió la organización colectiva como herramienta de cambio, Milei promueve un modelo basado en la regulación extrema, el individualismo y la eliminación de derechos sociales.

Milei aclama: “Viva la libertad, carajo”, como un eslogan para justificar el desmantelamiento del Estado, el ataque a las políticas públicas y la promoción del mercado sin restricciones. En contraste, Bayer jamás habría defendido una libertad que implica la opresión económica de las mayorías por parte de unos pocos; su visión de la libertad está ligada a los derechos sociales, a la memoria colectiva y a la lucha contra la explotación, en concreto, la libertad en toda su magnitud.

La apropiación de esta frase por parte de Milei no es sólo un acto de oportunismo político, sino una distorsión de su verdadero significado. Bayer jamás habría defendido un sistema que deja a los trabajadores a merced de los grandes poderes económicos; por el contrario, su lucha fue siempre por la construcción de una sociedad más justa donde la libertad no fuera privilegio de unos pocos, sino un derecho garantizado para todos los ciudadanos.

Por eso, entre el uso tergiversado de las palabras, es necesario reivindicar el pensamiento de Osvaldo Bayer en su verdadera dimensión. Su grito de libertad no era un llamado al neoliberalismo ni a la desigualdad, sino una bandera de lucha por los derechos de los pueblos, como él mismo decía: “La historia la escriben los que luchan, los que no se rinden, los que creen en la dignidad humana”.

Por eso, la libertad de Bayer no solo busca la libertad del capitalismo, sino que, por encima, busca la libertad del hombre en todo su esplendor. La arremetida de Javier Milei tratando de borrar el legado de Osvaldo Bayer, lo que hace es más bien engrandecerlo.

Heraldo 21

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